Las 23 mejores sensaciones del mundo


En la vida diaria nos encontramos con hechos, cosas o conversaciones que muchas veces no apreciamos a la primera, pero si tuviésemos la delicadeza y paciencia para admirar aquellas cosas, nos daríamos cuenta de que la felicidad se encuentra precisamente en eso, en darnos cuenta de que estamos vivos y de que son aquellas cosas que nos sacan una pequeña pero sincera sonrisa las que vale la pena guardar y compartir. 

1. Encontrar dinero en un pantalón viejo. 



En general encontrar dinero en cualquier situación es increíble, pero al encontrarlo en una prenda que es tuya le quita toda la carga moral que tiene encontrar dinero en la calle porque éste es como si tu Yo del pasado te hubiese “prestado” el dinero. 

2. Cuando se apaga la luz al empezar un concierto. 



l latir de todos los asistentes se acelera inmediatamente, como si una inyección de adrenalina e aplicara a cada una de las personas en el concierto, y se puede llegar a escuchar el inevitable rugir de todos los que están a punto de presenciar el espectáculo. 

3. Pisar hojas secas. 



El crujir de las hojas se puede apreciar con el sonido cálido que éstas producen, sin mencionar la sensación de respuesta de la naturaleza a nuestros pasos. 

4. Meter la mano en una canasta con semillas. 



La extremidad se ve sumergida en una sensación refrescante que envuelve todo el tacto y que podría hacer que las manos más ásperas se suavicen por un tiempo. 

5. Estar formado en una larga fila y que abran una nueva. 



Esta podrá sonar un poco egoísta, pero el momento en el que pasa otorga una felicidad pura. 

6. Reír solo al recordar buenos momentos. 



Ésta, muchas veces, va acompañada de la pregunta: ¿de qué te ríes?, y es cuando puedes decir satisfactoriamente: Nada, me acordé de algo. 

7. Ver a un viejo amigo 



El momento en el que de verdad las dos personas se saludan con gusto de verse, comentan un poco y a los cinco minutos comienzan a reírse de las mimas cosas de las que lo hicieron hace años como si nunca se hubiesen separado. 

8. Faltar a una clase y enterarse que se canceló. 



Aunque parezca de flojos, hay veces en las que en verdad no puedes asistir a una clase, pero si ésta además es cancelada, todos los remordimientos de conciencia se desvanecen automáticamente. 

9. Levantarse temprano y descubrir que aún te quedan un par de horas de sueño. 



Para todos los que hemos tenido que levantarnos temprano, hay momentos en los que la ansiedad del próximo día nos lleva a despertar horas antes de la hora que teníamos pensada, dando la sensación de que ya dormimos lo necesario, pero aún podemos dormir un poco más. 

10. El olor después de la lluvia. 



Este es un olor único que no se puede embotellar, pero aquellos que se detienen a apreciarlo refrescan su interior con el resultado de la lluvia. 

11. Bañarse después de hacer ejercicio. 



Pareciera ser un proceso de purificación tanto del cuerpo como de la mente. 

12. Encontrar algo que tenía mucho tiempo perdido. 



Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, pero una vez que se recupera es mejor que la primera vez que se tuvo. 

13. Encontrar la solución a uno de tus problemas en la regadera. 



Desde Arquímedes, la ducha se ha convertido en un espacio propio para la reflexión; allí las ideas fluyen a la misma velocidad que el agua, dejando que los pensamientos nos invadan y así podamos resolver algún problema. 

14. Cantar a todo pulmón. 



No importa la canción que sea, tampoco importa el lugar, estar solo o acompañado, es sólo el hecho de liberar la presión que aprieta tu pecho a través de una canción. 

15. Disfrutar de algún paisaje. 



El mundo está lleno de amplios espacios donde podemos pasar horas observando, y requiere de muy poco tiempo el detenerse y realmente apreciar nuestro alrededor. 

16. Crowd surfing. 



Éste se refiere a estar en una multitud y flotar sobre ella, si no lo has hecho, mi recomendación es que lo hagas cuanto antes; pierde el miedo a caer y deja toda tu confianza en las personas junto a ti. 

17. El día antes de emprender un viaje. 



Las expectativas que se generan son igual de significativas que el viaje mismo, ayudan a darnos cuenta de nuestros verdaderos deseos y metas a conseguir. 

18. Ganar una discusión a tus padres. 



El hecho de demostrar un punto y evitar el clásico “porque lo digo yo”, es una satisfacción inmensa. 

19. Recordar la risa de un ser querido. 



Te invito a hacer el experimento, ¿cómo se ríe la persona que quieres?, si no logré sacarte una sonrisa, te devuelvo tu dinero. 

20. Acariciar a tu mascota. 



Juguetear con ellas o simplemente acariciarlas es una manera muy eficiente de relajarse y sentirse bien por ese momento. 

21. Llorar de risa. 



Son el mejor trofeo para cualquiera que cuente un buen chiste y la expresión máxima de algo que es muy gracioso. 

22. Comer tu platillo preferido. 



Aunque ésta realmente es una necesidad, comer nos llena de placer todo el tiempo y no discrimina: a todas las personas en el mundo les encanta comer 

23. Ir a la lucha libre e insultar. (En mi caso, ir a la cancha e insultar al rival) 



Es extremadamente liberador poder decir cualquier vulgaridad que venga a tu mente, te guste o no la lucha libre. Para rezar están las iglesias, pero para insultar sólo la lucha libre 

25. Recibir un regalo inesperado. 



Es la mezcla de todos los sentimientos, porque desconoces la razón por la que te lo dieron, porque a todos nos gustan las sorpresas agradables y porque significa que alguien más te aprecia y no estás solo en el mundo

26. Reventar las burbujas de aire en el plástico de burbujas. 



Es desestresante, es relajante y adictivo. Todo ser humano que se encuentre con este fascinante invento va a pasar un buen rato tronando todas y cada una de las burbujas de aire que haya en la envoltura y dejar una sin tronar es un pecado. 

27. Sentarse después de estar parado y caminando todo el día. 



Es una de las mejores sensaciones del mundo sin duda. Cuando pones tus piernas a descansar y te olvidas del mundo mientras recobras energía suficiente para seguir haciendo más cosas. Ese momento es indescriptible. 

28. Pisar el pasto con tus pies descalzos. 



Otro de mis favoritos, no hay mejor experiencia que ésa. Es el contacto directo entre naturaleza y humanos. Es la mezcla del frio del pasto con el calor del cuerpo y la sensación en la planta de tus pies es increíble.


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